La batalla cultural
En
el cuerpo principal de esta nota (ver Especial CFK: La fórmula imposible) nos
referimos a las reflexiones de Atilio Borón sobre la batalla cultural.
Sobre
la misma, Cristina Fernández tiene ideas propias bien definidas, como puede
apreciarse:
Lo
desgraciado del tema es que la lógica de razonamiento del desclasado/reenclasado
es consistente con la lógica capitalista. Y el proyecto del kirchnerismo, en
labios de Cristina, se ubica cómodamente en un entorno capitalista. Lo refirmó
hace menos de tres años:
No
se trata de denunciar aquí ninguna incoherencia: si hay algo de lo que no se
puede acusar al kirchnerismo es de no ser rigurosamente consecuente con lo
enunciado desde el primer momento. Eso de prometer una cosa y hacer lo
contrario no es una característica K, sino M (Menem/Macri).
Desde
su discurso fundacional de lanzamiento de campaña en 2007, Cristina Fernández ha
mantenido su visión de un modelo de acumulación de matriz diversificada con
inclusión social (https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/88400-28281-2007-07-20.html).
No son palabras huecas, es una definición clara.
En
el de asunción de su primer mandato, enfatizó en la sinergia entre campo e
industria, siempre en el marco de reglas de juego capitalistas (https://www.cfkargentina.com/asuncion-de-cristina-kirchner-10-de-diciembre-de-2007/).
A
punto de asumir su segundo período, reclamó ante el G-20 un capitalismo en
serio (https://www.lanacion.com.ar/politica/cristina-pidio-capitalismo-en-serio-nid1420295).
Lo
que parece no entenderse es que el capitalismo en serio es el capitalismo que
existe. El que nos imaginamos, el que nos parecería justo, el que desearíamos que
fuera o el que fue en el pasado no es capitalismo en serio. Es capitalismo probabilístico, potencial o imaginario.
Lo
que tiene de convocante y aglutinante el kirchnerismo es que no está planteando
galaxias fuera del universo sino un lugar propio dentro del mismo. Eso es lo
que lo hace creíble como alternativa, frente a las cada vez más
deshilachadas (en términos de lo real) propuestas que se sitúan a su izquierda.
En
ese contexto, hay que tener en cuenta que la batalla cultural no puede dejar de
darse pero nunca se la podrá ganar. Si uno pretende posicionarse en el capitalismo, y el capitalismo que existe e impera es
el tendiente al anarcocapitalismo, generará mentalidades con tendencias anarcocapitalistas.
Es imposible sustraerse al movimiento. Sería como estar en un lavarropas y resistirse
a la fuerza centrífuga.
Le pese a quien le pese, es lo que hay, como suele decirse. Y los que decidan oponerse y librar la batalla sólo pueden hacerlo como
cruzados convencidos de su fe y disputando cada palmo, peleando por cada
victoria individual, a sabiendas de que la Jerusalem de la conciencia colectiva nunca podrá ser plenamente conquistada.
Los links a los videos completos son los siguientes:
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