Carnaval

 

Pareja presidencial: desencuentro.
Fuente: https://www.a24.com/primiciasya/el-video-del-fogoso-beso-fatima-florez-y-javier-milei-el-dia-su-cumpleanos-n1288485

El canal de streaming Carnaval, vehículo de las revelaciones que ponen en jaque al gobierno de Milei, se estrenó en junio, hace tres meses. No pudo ser más premonitorio el nombre. Es casi como decir Argentina.

Denuncian una infiltración en la misma Casa Rosada para desestabilizar el gobierno. La denunciante es la ministra de seguridad. ¿No debería renunciar, en lugar de denunciar? ¿No la deberían echar?

Si las grabaciones se hicieron en la casa de gobierno, ¿tiene algún sentido denunciar a periodistas? ¿O a medios? ¿Una lógica elemental no indica como primera medida una investigación interna?

Implementar una prohibición en la convicción ciega de que puede ser una medida efectiva sólo parecía una brutalidad privativa de los gobiernos militares. Dentro de la estrechez mental propia del entorno castrense, tenía algún sentido (si hay que ser concesivo) en una dictadura. Imaginar que es una decisión conducente en un ámbito democrático ya es directamente una imbecilidad.

El juez que hace lugar a la denuncia (y falla a su favor) lo hace a horas de tener que responder ante el Consejo de la Magistratura por ocho denuncias en su contra, muchas por abuso sexual y laboral.

La diputada Marcela Pagano, que se fue del partido de Milei hace diez minutos, ya parece Evita capitana encabezando la oposición. Ahora dice que “la única que grababa las conversaciones era Lilia Lemoine”, otra secuaz del gobierno con banca en el Congreso. En el gobierno, en cambio, sospechan que es Pagano quien tiene horas de grabación.

A último momento, como una resolución in extremis, difícil de tomar, Milei declina su asistencia al espectáculo de su exnovia en Las Vegas, pero no suspende su viaje a Estados Unidos para reunirse con empresarios mafiosos, que además son capitalistas medio de morondanga, como casi todo lo que frecuenta el presidente. Mientras, el país y el gobierno siguen prendidos fuego.

Todo esto después de jornadas de campaña desastrosas, en donde el paseo conurbano previsto duró apenas algunos metros antes de levantarse por fallas de seguridad, desbordes verbales del primer mandatario hacia la muchedumbre, abucheos y revoleos de verduras y piedras, y huida de la pareja presidencial en una zigzagueante camioneta oficial, y de su candidato a primer legislador en una moto más o menos anónima, o al menos no oficializada, rumbo al Camino Negro. Casi otra premonición.

Y así, más y más, en una murga centrifugadora que no para. Carnaval.

En otro momento, semejante acumulación de despropósitos hubiera avivado un vuelco de la población a las calles. Hoy la apatía no sólo se demuestra en la inasistencia ciudadana a las urnas comiciales.

Se explica porque a una mayoría del 56% en las elecciones 2023, transversal a todas las clases sociales, las franjas etarias y los niveles educativos, le pareció una buena idea votar a un panelista improvisado, por el sólo hecho de que declarara, en medio de groserías, incontinencias y pronósticos delirantes, resolver los problemas del país rompiendo todo.

Y a esa mayoría no le parecieron suficientemente extrañas sus declaraciones respecto de perros, sexualidad tántrica, subordinaciones fraternas y megalomanías mesiánicas.

Hoy casi todos los analistas políticos señalan que es imposible que Milei se sostenga sin la compañía de su hermana. Lo que no dicen claramente, sin pelos en la lengua, es la razón evidente: Karina Milei es su acompañante terapéutica.

Esa es la verdad acerca de la salud mental del tipo que decide los destinos del país. Pero más que sobre él, habla de la sociedad que, al menos, lo consiente.

Porque este Carnaval terminará en algún momento, la murga berreta se subirá a su bondi con sus bombos y sus trajes de luces truchos y se irá.

Pero el público es el mismo, y parece dispuesto a seguir pagando la entrada para este tipo de espectáculos. Entrada que va siendo progresivamente más cara, en la medida en que la deuda externa sigue creciendo y el dueño del corso ya programa el próximo, para el que anuncia como número principal las siempre promocionadas “Reformas Imprescindibles”.

 


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